Al menos tres personas han fallecido y otras 124 han resultado heridas
tras dos explosiones en la línea de llegada de la maratón de Boston.
Hubo una tercera detonación en la
Biblioteca Presidencial John F. Kennedy, pero la policía cree que se debe a un fuego y no está relacionada con las otras dos.
Uno de los fallecidos es un niño de 8 años, según informó la cadena de televisión CNN.
Ocho hospitales reportan que al menos 124 personas reciben atención
médica. De ellas, al menos 15 están en estado crítico. Los heridos
presentan lesiones que van de cortes y moretones a amputaciones. Muchas
víctimas sufrieron lesiones en la parte baja de las piernas y ruptura de
tímpano.
Estas explosiones han traído a la memoria de los estadounidenses los
atentados del 11 de setiembre que dejaron 3 mil muertos y unos 6
heridos.

El jefe de policía de Boston,
Ed Davis, confirmó que las dos detonaciones se produjeron a las
14.50 hora local a
menos de 100 metros de distancia la una de la otra. Las detonaciones
ocurrieron cuando miles de atletas recorrían los últimos metros de la
carrera. Sobre las 16.30 horas en un primer momento la policía de la
ciudad informó de una tercera detonación en la Biblioteca JFK, pero poco
después se descartó que este incidente esté relacionado con las bombas
en la maratón.
La primera explosión se produjo en la esquina de las calles Boylston
y Exeter, cuando los corredores llevaban corriendo cuatro horas y nueve
minutos. Casi a la vez, se produjo una detonación algo menor al otro
lado de la calle que hizo estallar los escaparates de las tiendas y
provocó una estampida entre los atletas que estaban a punto de concluir
la carrera y entre quienes les veían llegar desde las tribunas junto a
la línea final.
"Empezaron a trasladar a personas sin extremidades", dijo
Tim Davey,
de Richmond, Virginia. Davey agregó que él y su esposa, Lisa, trataron
de evitar que sus hijos atestiguaran la sangrienta escena, pero "ellos
vieron mucho".
Uno de los corredores, un policía estatal de Rhode Island, dijo que las
explosiones causaron que decenas de personas perdieran extremidades.
Tras los estallidos, las autoridades entraron en la ruta para sacar a
los heridos, mientras que los rezagados en la carrera de 42 kilómetros
fueron redirigidos lejos de la zona.
"Hay muchas personas heridas", dijo un hombre, cuyo número 17528 le identificaba como el corredor
Frank Deruyter,
de Carolina del Norte. El hombre no estaba herido, pero trabajadores de
la maratón llevaban a una mujer, que no parecía ser una corredora, con
la pierna ensangrentada a un área médica mientras salía sangre de su
pierna.
Hubo humo que se elevó desde el lugar de las explosiones, y se
desplazó entre las banderas que flanquean la ruta de uno de los
maratones más prestigiosos del mundo.
Imágenes de video tomadas desde helicópteros mostraban manchas de
sangre en el pavimento de la popular zona turística y comercial conocida
como Back Bay.
La policía de Boston ha acordonado por precaución varios hoteles del
centro de Boston al encontrar paquetes sospechosos que podrían esconder
otros artefactos explosivos y miles de personas permanecen atrapadas en
recintos de la zona a la espera de que las fuerzas de seguridad
inspeccionen el lugar.
El aeropuerto de la ciudad también ha cerrado mientras continúa la
investigación y la policía recomienda evitar las aglomeraciones "hasta
que la situación esté controlada".
En el momento de las explosiones, los atletas de elite ya habían
concluido la carrera. Pero cientos de corredores aficionados no habían
terminado y muchos tampoco lo hicieron.
El de Boston es el maratón más antiguo de Estados Unidos y este año
celebraba su 117ª edición. Un funcionario de alto rango de inteligencia
de Estados Unidos indicó que otros dos dispositivos explosivos fueron
encontrados cerca de la meta del maratón.
Las autoridades no han hecho declaraciones sobre el motivo o quién
habría perpetrado el ataque y el gobierno en Washington señaló que aún
ningún grupo ha asumido la responsabilidad de las explosiones.
Aunque se desconoce el origen de las explosiones, las autoridades
federales han desplegado por precaución unidades antiterroristas en
torno a hoteles y lugares turísticos de ciudades como Washington y Nueva
York.
Sobre la posibilidad de que se trate de un atentado, el portavoz
policial de Boston, ha declarado que "cada uno saque sus propias
conclusiones".
"RESPONSABLES SERÁN JUZGADOS"
El presidente de EEUU, Barack Obama,
compareció horas después del suceso en Boston, desde la Casa Blanca ,
para asegurar "que se llegará al final de este asunto" y que los
"responsables de este acto serán llevados a la justicia".
Obama no ofreció más detalles sobre lo ocurrido y evitó pronunciar la
palabra atentado. "Todavía no sabemos quién ha hecho esto y por qué",
declaró.
Lo que sí confirmó es que se ha aumentado las medidas de seguridad
en todo el país. Para ello, dijo, se ha puesto en contacto con el
director del FBI,
Robert Mueller y la secretaria de seguridad nacional
Janet Napolitano para que "movilicen recursos necesarios para investigar y responder.
"He informado a los líderes del Congreso de ambos partidos, y nos
reafirmamos en días como éste que no hay republicanos ni demócratas,
sino estadounidenses, unidos en nuestra preocupación por nuestros
compatriotas", subrayó.
El jefe del Estado también ha hablado con el alcalde de Boston y con
el gobernador de Massachusetts para ofrecerles la total colaboración de
la Administración federal.